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Celia II
“Un habitante de Los Pinos contempla un atroz crimen,
Se desentiende por un año,
Cambia de puesto a los muebles que
Juegan a ministros y funcionarios
Y se refugia en culpable silencio,
El descastado, en su afán de conservar
La silla que lo monta.

¿Qué le daremos Daré?

Y nuestro niño médico de almas prescribe:
Un corsé de dignidad que la espalda le enderece,
Gotas de verdad para los ojos,
Tabletas de honradez (pero que no se las meta en los bolsillos),
Inyecciones de dignidad que no se compra con dinero
Y el reposo absoluto de sus corruptos hábitos.

Aíslenlo, su enfermedad es contagiosa”.

Juan Carlos Mijangos Noh.
Fragmento de “49 Globos”, en memoria de l@s 49 niñ@s muert@s en la Guardería ABC de Hermosillo. Pueden leer los textos completos aquí. Un globo y un poema por cada niño que perdió la vida.

Impactante y desgarrador.

Celia II
El Camaleón Peripatético es la columna que escribe cada miércoles Luis Miguel Aguilar en Milenio. Mi querido "Luismi", como seguro odia que le digan, es otro de los escritores-periodistas-medio filóso...fos que me gusta leer y seguir. Aquí les comparto una reflexión sobre lo que es y ha sido la FAMA y en lo que se está convirtiendo para la nueva generación (léase nuestros hijos) tomando como ejemplo el emblemático caso de Lady Gaga y su video "Alejandro" que también dejo a su amable consideración... La canción no es muy buena, pero eso es lo de menos. Enjoy!

Venga, no inventes —le digo al camaleón peripatético apenas entro al cuarto donde escribo; y es que lo veo disfrazado de monja y lo oigo pronunciar en canto las palabras “Alejandrou, Robertou, Fernandou”.

—Oh, pues yo qué quieres que haga, verbo que rima puntualmente con Lady Gaga, de quien me fue imposible no mimetizarme.

—Por eso: qué tuíter te picó como para que intentes reproducir el videoclip más famoso de Gaga. Por cierto: no me vendrás con que hay que desmenuzar o deconstruir con gran seriedad académica todo el retacerío videoclípico de “Alejandro”: nazis, crucifijos al revés, altares al erotismo, robustos pilateros —no por, en el contexto, Poncio Pilatos, sino por el ejercicio de los pilates—, ingesta de rosarios, etcétera.

—Nah: mi interpretación profundísima de la pieza es que se trata sólo de la historia de una gringa y tres lancheros; lo demás fue rollo visual para engrosar un escandalillo. O bien, para que Lady Gaga siguiera los pasos de la cantante Madonna; o mejor dicho, para que reclamara como suya “la mantilla” de Madonna.

—Claro: la sucesora del estilo hollywood-vaticanense de Madonna. Y según veo en este clipping (Sasha Frere-Jones: “¿Qué tan no mensa es Gaga?”, The New Yorker, 27/4/09), sus credenciales “religiosas” vienen de que Stefani Joanne Angelina Germanotta —como diría Salvador Novo: he aquí alguien que no supo qué nombre se pondría—, llamada después Lady Gaga por la canción del grupo Queen “Radio Ga Ga”, estudió la secundaria con las monjas del Sagrado Corazón en el Upper West Side de Nueva York.

—Pues todo esto porque te traía un muy buen número de la revista Lapham’s Quarterly (invierno, 2011): “Celebrities”. Me atrajo mucho un artículo de John Tresch: “De Gilgamesh a Gaga”, que repasa todo el largo camino de la fama desde la inscripción cuneiforme en Mesopotamia a la inscripción tuitiforme de hoy. Extraigamos de ahí algunos asteriscos para los lectores:

*La Reforma Protestante puede verse como una revolución en la máquina de la fama del cristianismo, no sólo porque la imprenta descentralizó el control de textos alejándolos de Roma y del latín que reforzaba al Vaticano como punto focal, sino por la iconoclastia que acompañó a las guerras religiosas de los siglos dieciséis y diecisiete.

*Los iconos y los ídolos fueron proscritos del interior de muchas iglesias y monasterios que anteriormente los preservaban, expulsados del refugio ritual que había mantenido a estos cultos como un sistema más o menos cerrado durante un milenio.

*El destrozo de ídolos liberó el carisma acumulado de las iglesias que los habían mantenido estables, y los sacó al mundo secular del comercio. En la era moderna el carisma sagrado ya puede —ya debe— animar el tráfico de bienes e ideas; atañe a nuevas y diferentes entidades: actores, políticos, artistas, escritores… La diferencia es que estos nuevos portadores de fama existen en el aire abierto, corrosivo e impaciente del mercado, que exige con una insistencia sin precedentes su reemplazo cuando el gusto cambia. Ya no pueden esconderse tras la cortina de incienso y el latín que protegía a sus precursores del público veleidoso.

*John Lennon dijo que se había ido a vivir a la ciudad de Nueva York porque si hubiera vivido durante el Imperio Romano habría querido vivir en Roma. Una de las paradojas de Manhattan —con trágicas consecuencias para Lennon— es que alberga grandes maquinarias de magnificación y proyección globales al tiempo que constantemente reduce a las celebridades al tamaño humano.

*La nueva infraestructura de la fama que ha traído Internet crea de modo simultáneo una mayor descentralización, una mayor difusión y oportunidades para una concentración más vasta aunque de vida más corta.

*La máquina de fama que ocupa y opera Lady Gaga ya no está definida primordialmente por la radio o ni siquiera por MTV. Su expansión y automultiplicación se da ahora en portadas de revistas, sitios de chismes, talk shows, arenas de concierto, descargas de MP3, remixes, YouTube y sitios de fans.

*El contraste entre la voz y el aspecto comunes y corrientes de Lady Gaga, y sus manifestaciones extraordinarias y proteicas encajan perfectamente con un sistema que alienta a todos a construir y operar la propia máquina de fama de Lady Gaga vía Facebook, el blog y otros medios personales sostenidos adictivamente.

*Si Lutero y Gutenberg hicieron de cada hombre y cada mujer un sacerdote, con Gaga y Facebook cada usuario se vuelve un icono. Ahora todos debemos pasar por una máquina de la fama que es móvil, multifacética y omnipresente, para entrar incluso a las modestas arenas de la amistad, la familia y el trabajo.

*Estamos persuadidos —forzados de hecho— a extender nuestra aura, a transformarnos en entidades difusas cuyo poder, tamaño y valía medimos en conteos de hits y “seguidores”.

*Nos fabricamos nuestra propia nube de gloria, cuyos contornos e impacto son monitoreados y ajustados de manera obsesiva por una fuente cada vez más vaporosa.

—Pues abur y vuelvo al peripato, pero antes: ¿entonces es preferible el “no lo turba la fama” del Spinoza de Borges?

Pero no alcanzo a responderle al camaleón; ya se planteó el asunto de otro modo y al irse canta primero “La Fama Fatal” de Jaime López: “Dime tú ¿qué no darías/porque un día te las diera?”, y luego desde más lejos se le oye cantar con la música de “Lady Laura” de Roberto Carlos: “Lady Gaga, abrázame fuerte, Lady Gaga”.

Milenio Diario. 23/03/2011

Celia II
I close my eyes, only for a moment, and the moment's gone
All my dreams, pass before my eyes, a curiosity
Dust in the wind, all they are is dust in the wind
Same old song, just a drop of water in an endless sea
All we do, crumbles to the ground, though we refuse to see

Dust in the wind, All we are is dust in the wind

Don't hang on, nothing lasts forever but the earth and sky
It slips away, all your money won't another minute buy

Dust in the wind, All we are is dust in the wind
Celia II
"El hombre construye casas porque esta vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal.

Vive en grupo porque es gregario, pero lee porque se sabe solo. La lectura es para él una compañía que no quita el puesto a ninguna otra, pero ninguna otra podría sustituir.

No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino, pero crea una estrecha red de complicidad entre la vida y él. Pequeñísima, secreta complicidad que habla de la paradójica felicidad de vivir, en el mismo momento que ilumina el trágico absurdo que es la vida" (Daniel Pennac, Comme un roman)
Celia II
El equipo de la FIL Guadalajara les propone diez novelas para regalar o regalarse, claro está.
Que este 14 de febrero sea el pretexto.
¿Cuál les gusta? ¿Cuál añadirían a la lista?
Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
Protagonizada por la orgullosa Elizabeth, el altivo Fitzwilliam Darcy y el resto de las hermanas Bennet, es una de las grandes comedias románticas de todos los tiempos, situada en las afueras de Londres justo en el cambio del siglo XVIII al XIX. No confundir con Orgullo y prejuicio y zombies, un crossover de Seth Grahame-Smith que además de amor bucólico inserta devoradores de cerebros en la trama original Austen.
Seda, de Alessandro Baricco
Un comerciante de seda se enamora de una mirada durante un viaje a Japón. Es una historia breve, escrita con una prosa poética que invita a la contemplación. Dice Baricco sobre este libro: “Empieza con un hombre que atraviesa el mundo y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no valdría la pena contarla”.
El huracán lleva tu nombre, de Jaime Bayly
A Gabriel le gustan los hombres, pero está enamorado de una mujer, Sofía, con quien construye una historia dolorosa y placentera, en medio de la ambigüedad y la hipocresía de la sociedad peruana. Una de las novelas más autobiográficas de Bayly, quien entrega un relato en el que no faltan ni el amor ni la ironía ni, por supuesto, los vientos huracanados.
La tregua, de Mario Benedetti
Para Martín Santomé, un viudo de 49 años al borde la jubilación, la vida es un asunto rutinario, marcado por la cada vez más distante relación con sus tres hijos. Escrita a modo de diario y situada en Montevideo a finales de los cincuenta, la novela narra la relación entre Santomé y una joven de 24 años, Laura Avellaneda, que se convierte en un gozoso paréntesis entre el pasado y la perspectiva de un futuro en soledad.
Cumbres borrascosas, de Emily Brontë
La maldición del amor es la marca que llevan Catalina y Heathcliff, personajes de esta desesperanzada historia situada en la Gran Bretaña victoriana, en un ambiente en el que los prejuicios y las convenciones sociales convierten las emociones en una fuerza de destrucción.
Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote
Holly Golightly es la clásica "material girl" , pero bajo su aparente superficialidad tiene una pasión por la vida que hechiza a su vecino, un solitario escritor, y logra llevarlo más allá de sus propios límites en una apasionada relación de amistad. Un relato sobre el poder transformador del cariño que en su versión cinematográfica, dirigida por Blake Edwards, fue protagonizada por Audrey Hepburn, quien inmortalizó la frase “How do I look?”.
Tokio Blues, de Haruki Murakami
Esta novela narra los recuerdos de Watanabe sobre la inasible Midori, su época de estudiante en el Tokio de los años sesenta, sus amores y desencuentros, y borda una poderosa historia sobre el primer amor y la inevitable incapacidad que todos tenemos para reconocerlo.
La espuma de los días, de Boris Vian
Chloé y Colin, dos privilegiados jóvenes franceses, ven amenazada su incipiente felicidad conyugal por una enfermedad surrealista que los empuja a los confines de la realidad, a un mundo difuso en el que el amor es un bien preciado e imposible de conservar.
Kitchen, de Banana Yoshimoto
Barriga llena, corazón contento. Mikage Sakurai se refugia en la cocina tras la muerte de su abuela, su única familia, y entabla una compleja relación con Yuichi Tanabe, un compañero de la universidad cuya “madre”, Eriko, es en realidad un hombre. Una novela sobre la soledad y el aislamiento que constituye, además, una reflexión sobre la familia contemporánea y los sentimientos.
La confusión de los sentimientos, de Stefan Zweig
Un joven universitario llega a Berlín y se entrega a un torbellino de chicas y juergas hasta que al matricularse en una escuela de filología conoce a un profesor fascinante e inicia una atormentado amor entre un hombre maduro y su brillante discípulo.

Un abrazo y hasta pronto
Club de lectores
Feria del Libro de Guadalajara
Celia II
Establece la tradición hindú que todo ser humano debe resolver cuatro fines en su existencia: kama, el placer físico; artha, la familia; dharma, la ley moral; moksa, la liberación. El renunciante opta por librarse de todos estos fines menos del último, y trata de cumplir el ideal del santo ermitaño: reducir el mundo cotidiano para simplificarlo, acometer una siega de acciones mundanas que lo auxilie en sus tareas de focalización. Pero quienes permanecen en el mundo y conocen la sabiduría de estos cuatro niveles al vivirlos, no desdeñan que el arte sea un sendero que guía por su interior.

Para demostrar la consideración del arte como yoga, aun del arte menor, Coomaraswamy cita a un antiguo autor, Sukracarya: “Es verdad que el fabricante de flechas no percibe más que su trabajo mientras está inmerso en él, pero, no obstante, mantiene la conciencia y el dominio sobre su cuerpo”. La anulación entre el sujeto y el objeto, el olvido de sí del hacedor y su disolvencia controlada en la acción permiten ser un medio para la unidad de la conciencia y el cuerpo, fin último del yoga. La experiencia directa de ello no sólo es accesible para quien goce de fortuna creativa en cualquier escala y en cualquier arte, sino además para quien se conmueve con su contacto, con su sola presencia.

Fragmento de una entrada del blog de Fernando Solana que puede leerse completo aquí. Recuerden que este blog es uno de los que aparecen en la lista de la derecha de "Las Perras del Mal" y que pueden seguirlo desde allí.
Celia II


* Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.
* Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.
* O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.
* Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
#
Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
#
# O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
# Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
* Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
* Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.
* También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente. "
Celia II
Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

Más poesía de Ángel Gonzalez aquí.
Celia II

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d’Austerlitz.

Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.

Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,

pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

Celia II
Reflexión de CecyW para las queridas perras...

Queridas amigas, han de saber que tuve que dejar de meditar porque simplemente mi mente era un caos… Luego vino la reunión de libro en casa de Graciela Bernal, luego la famosa frase de "Mata toda esperanza" de Mercedes Murillo, luego el "tráiler" de la película "Biutiful" que Celia subió al Blog y por último la tormenta de arena de "Kafka en la Orilla". Todo ello me llevó a lo siguiente y lo quiero compartir.

Viendo el "tráiler" de la película, me volví a acordar dónde más había escuchado o leído sobre esa tormenta y ah! me acordé de Krishnamurti. El tiene otro concepto -muy interesante- sobre lo que realmente es meditar y a mí me vino a caer el veinte con la famosa tormenta de arena…

Se puede interpretar este fragmento del libro de Murakami de muchísimas maneras. A mí me llegó así:
En el baño (ya hemos platicado de este lugar) elegí el lugar para meditar. No se rían, fue el mejor lugar para mí en mis circunstancias actuales. Si me iba a la terraza de mi recámara, me daba alergia. Si me iba al jardín, entre 2 perros y 4 gatos y mi alergia fracaso total. Y si lo hacía en mi recámara, cada 4 minutos me están tocando la puerta los niños. Así llegué al baño, compañero de tantas otras aventuras, en fin estoy divagando… En el baño intento meditar… OOOMMMM ---- NAMÁÁÁ… Y mi mente es como esta tormenta de arena… cambia de rumbo sin cesar, sin orden. Es cruel y graciosa a la vez. La intento evadir o le doy el mantra para que se entretenga… pero me vuelve arrasar, me envuelve y me ensordece… y aquí viene lo interesante… Murakami dice "Esta tormenta en definitiva eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza… e ir atravesándola paso a paso…" Krishnamurti dice: "…la meditación deliberada sólo nos conduce a la ilusión. Sin embargo, tiene que haber meditación. Si meditamos deliberadamente, eso nos lleva a distintas formas de auto hipnosis, a distintas formas de experiencias proyectadas por nuestros propios deseos o acondicionamientos. Estos deseos controlan nuestra mente y controlan nuestro pensamiento… "

La mente tiene que estar libre de toda búsqueda, entonces nosotros buscamos controlar el pensamiento (la tormenta). Para Krishna "…cualquier forma de control -físico, psicológico, intelectual, emocional- es nociva … el control implica subyugación, represión, adaptación, implica moldear el pensamiento conforme a un patrón particular, lo cual quiere decir que el patrón es más importante que el descubrimiento verdadero." y la tormenta se hace aún mayor. Entonces no queda más que "meterte en ella de cabeza", pero Krishna dice: "… es necesario entender ¿qué es meditación?, ese estado de belleza en que la mente ve y no exige nada… el estar atentos. Ello implica un estado extraordinario de la mente - estar atentos a cuanto nos rodea, a los árboles, al pájaro que canta, al Sol que está detrás de ustedes; estar atentos a los rostros, a las sonrisas, estar atentos a la suciedad del camino, a la belleza de la tierra, a la palmera contra el cielo rojo del crepúsculo, a la onda sobre el agua -, simplemente estar atentos, sin preferencia alguna. Eso es percepción alerta, en la que no hay opción ni condena ni juicio ni comparación o interpretación; sólo observación pura." Cuando nos concentramos tratando de meditar excluimos lo que nos rodea y nos enfocamos en una sola cosa. Reprimimos todo pensamiento y nos resistimos, estamos luchando internamente tratando de excluir o evadir la tormenta para llegar al silencio. Para Krishna eso no es verdadera meditación… La verdadera meditación es "ese estado de percepción alerta donde hay atención, no control ni concentración." Es decir, nos sumergimos en la tormenta, la atravesamos paso a paso pero con atención, alertas y entonces viene la claridad que no es otra cosa que KILLING THE HOPE "El cerebro se halla embrutecido por las circunstancias, por la sociedad, por los trabajos que ustedes realizan y por la especialización, brutalmente molido por sus treinta o cuarenta años en una oficina - todo eso destruye la extraordinaria sensibilidad del cerebro -. Y el cerebro debe estar quieto. A partir de ahí, toda la mente, en la cual está incluido el cerebro, es capaz de estar completamente silenciosa. Esa mente silenciosa ya no busca, no espera experiencias; no experimenta nada en absoluto….

Quizás entonces, cuando estén caminando por la calle o se encuentren sentados en un autobús o contemplando un campo sembrado de arroz verde y abundante, esto llegue inadvertidamente, como un susurro desde una tierra muy remota."
En el curso nos decían "sólo date cuenta y déjalo ir…" Sólo sumérgete en la tormenta y obsérvala, averigua cómo funciona el mecanismo del pensamiento y date cuenta.
… Jamás prestamos atención a la profundidad de nuestro ser y vivimos en la superficialidad de nuestras vidas…
Lo que ha sido aquietado a la fuerza, es estéril. Cuando la quietud ocurre espontáneamente, en esa quietud, en ese vacío puede tener lugar algo nuevo…

Así que amigas… le voy a decir adiós al baño… ¿qué opinan?
Celia II

Entregándose a lo Que Es

Hay tres sufras que son básicos para la transformación de la vida, que son supremos en cierto modo. El primero: Sé no-ambicioso. Mata la ambición totalmente.


A menos que se mate la ambición, permanecerás en desgracia. La ambición es la fuente de todas las desgracias. ¿Qué es la ambición? "A" quiere ser "B", el pobre quiere ser rico, el feo quiere ser hermoso. Todos anhelan ser algún otro, algo diferente de lo que son. Nadie está contento consigo mismo. A eso se llama ambición.


No estás contento con lo que eres. Entonces tendrás que estar en desgracia, porque no podrás ser ninguna otra cosa. Sólo puedes ser tú mismo; nada más es posible. Puedes desperdiciar toda tu vida, toda tu existencia.


Lo que sea que eres, lo eres. Acéptalo; no desees ser diferente. Esto es lo que significa la no-ambición. La no-ambición es básica para toda transformación espiritual, porque una vez que te aceptas a ti mismo, muchas cosas comienzan a suceder. Si te aceptas a ti mismo totalmente, lo primero que te ocurre es una vida no-tensa. No hay tensión. No quieres ser ningún otro; no hay ningún sitio donde ir. Entonces puedes estar en el aquí y en el ahora.


No hay comparación. Tú mismo eres único. Ya no piensas más en función de los demás. Entonces no hay futuro. La ambición necesita el futuro, necesita espacio para crecer. No puede crecer en el aquí y en el ahora; no hay espacio. Este momento es tan pequeño, tan atómico. La ambición necesita el futuro; y cuanto mayor sea la ambición, mayor será el futuro que sea necesario.


Si tu ambición es tan grande que no puede ser satisfecha en esta vida, entonces crearás un más allá. Crearás un cielo, crearás el moksha, crearás el concepto de la reencarnación. Para ti es sólo asunto del futuro, de más espacio en el cual te puedas mover.


Realmente, el tiempo existe a causa del deseo. Para los árboles aquí, no hay tiempo. Para los pájaros cantando aquí, no hay tiempo. Para las estrellas, para el sol y para la tierra, no hay tiempo. El tiempo existe por el deseo humano. Si la humanidad no estuviera en esta tierra, no habría tiempo; no habría pasado ni futuro.


Tu deseo crea el futuro. Tu memoria crea el pasado. Ambos son parte de Tu mente. No desees y el futuro desaparece. Y cuando no hay futuro, ¿cómo podrás estar tenso? ¿Cómo? No hay posibilidad de estar tenso si no hay futuro. Y si no hay pasado -si sabes que es simplemente la memoria, el polvo recogido en el camino- ¿cómo podrá haber alguna ansiedad? Con el pasado entra la ansiedad. Y con el futuro -los planes, la imaginación, las proyecciones- existe la tensión. Cuando cae el pasado y el futuro no está abierto, estás en el aquí/ahora. Sin ansiedad, sin tensión, sin angustia.


No-ambición significa aceptarte a ti mismo tal como eres. Pero eso no significa que no exista la posibilidad de crecimiento. Al contrario, cuando te aceptas a ti mismo tal como eres, la transformación comienza. Comienzas a crecer, pero la dimensión difiere. Entonces la dimensión no es en el futuro sino en lo eternal. Date cuenta bien de la diferencia. Puedes moverte de dos maneras. Si te mueves en el futuro, te estás moviendo en la mente:

una ficción, un mundo de sueños. Si no te mueves en el futuro, entonces una dimensión diferente se abre para ti desde este mismo momento. Te estás moviendo en lo eternal. Lo eternal está escondido en el momento. Si puedes estar aquí ahora mismo, en el momento, has entrado en lo eternal. Si continúas pensando en el futuro y en el pasado, estás viviendo en lo temporal. Lo temporal es el mundo y lo eternal es nirvana.

Celia II
“Somos lo que pensamos. / Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. / Con nuestros pensamientos construimos el mundo. / Habla o actúa con mente impura / y los problemas te seguirán / como sigue la carreta al buey ensimismado. / Somos lo que pensamos. / Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. / Con nuestros pensamientos construimos el mundo. / Habla o actúa con una mente pura / y la felicidad te seguirá / como tu misma sombra, inseparable”.

La mente impura y las impurezas mentales se refieren a lo que el budismo llama “irritantes síquicos”, esos predominios negativos de la conciencia humana que pueden ser descritos sucintamente como el odio, la avidez y la ignorancia: obstáculos inmensos y afectaciones profundas que infiltran tóxicamente los procesos emocionales y cognitivos del sujeto. El budismo, que es una ciencia del espíritu antes que una filosofía o una religión, ofrece una terapéutica para el ser humano donde se describe la causa de su enfermedad existencial, se establece el diagnóstico, se instrumenta la curación y se aplica el tratamiento, a partir de una verdad objetiva que a la letra dice: “Si la mente es comprendida, todas las cosas son comprendidas”.

En esta terapéutica superior, accesible para cualquiera que esté dispuesto a explorarla, se enseñan tres cosas esenciales: a conocer la mente, que tan cerca está y que tanto se le desconoce; a formar la mente, que tan difícil de manejar es y tan manejable puede ser; a liberar la mente, que tan esclavizada está y que, sin embargo, puede obtener su libertad aquí y ahora. No hay intermediarios, revelaciones o dogmas requeridos para tales afanes pues son personales, empíricos y concretos. Implican una constatación que en nuestra cultura materialista, una cultura de la victimización constante, resulta inaceptable: el mundo, nuestro mundo, es meramente una construcción que depende solamente de uno mismo, de su propia mente, así se atribuya siempre a los otros, al exterior.

Uno de los teólogos católicos más renovadores de los últimos años, Miceal Ledwith, afirma que “creamos nuestra propia realidad cada día, aunque lo encontramos muy difícil de aceptar, pues no hay nada más exquisitamente placentero que culpar a otros por nuestra manera de ser: es la falta de él o de ella, es el sistema, es Dios, son mis padres. Cualquiera que sea la forma en que observemos el mundo a nuestro alrededor, justamente en eso se convierte. Y la razón por la que mi vida, por ejemplo, carece tanto de alegría y felicidad y realización, es que mi propia perspectiva carece precisamente de esas cosas”.

Somos lo que pensamos, y como pensamos vemos, sentimos, amamos, morimos. No es esoteria, fantasía New Age o receta de auto-ayuda. Ya decía George Bernard Shaw que la vida no tiene que ver con encontrarse a uno mismo sino con crearse a uno mismo. Y la mente propia es el único maestro para tal misión: salir de la niebla del sueño y estar completamente despierto. Ser lo que se piensa, pero haber aprendido a purificar la mente para pensar.

Fernando Solana Olivares
Celia II
Creo que les hará mucho sentido escuchar esta pequeña charla, ahora que ya conocemos los conceptos básicos. Solo hagan clic en este subtítulo Meditation Techniques Demonstrated by Deepak Chopra y las llevará al sitio del video. A mi me aclaró muchas dudas (no cabe duda que el hombre es transparente y claro como el agua) y además me dejo picada con eso de "la ley de atracción y la meditación". Les pongo un extracto del texto para que se animen a escucharlo, pero si quieren leerlo todo mientras ven el video, abran otra ventana y vayan a este link. Debajo de la ventana del video (que aquí no funciona) encontrarán el texto completo. Muuuuy interesante amigas. Namaste.

I’m Deepak Chopra and I’m going to do three things with you. First, I’m going to explain what meditation is and how it works. Secondly, I’m going to do a healing meditation with you. Thirdly, I’m going to do something really exciting – the law of attraction and meditation. So let’s start with the theory first:


Everyone thinks that the purpose of meditation is to handle stress, to tune out, to get away from it all. While that’s partially true, the real purpose of meditation is actually to tune in, not to get away from it all, to get in touch with it all. Not to just de-stress, but to find that peace within, the peace that spiritual traditions talk about that passes all understanding. So, meditation is a way to get in the space between your thoughts. You have a thought here, a thought here, and there’s little space between every thought....


...Now keeping your attention in the heart, ask yourself just one question, “What do I want?” And listen to the answers that your heart gives you. So ask yourself, “What do I want?” Listen to the answers that your heart gives you. Pay attention to what is coming there. “What do I really want in my life?” And now let all that go. Surrender to the unknown, surrender to the mystery of the spirit.


Having done that, start to repeat the words mentally, “I am. I am. I am.” Do that for about ten minutes, and then put your awareness in your body, and then open your eyes.


“I am” is a mantra. A mantra is a phrase that has no meaning. “I am Deepak” has meaning as there’s a history behind that. But “I am” is just a statement of existence. When Moses goes to the burning bush and asks God “what’s your name,” God says “I am that I am.” Jesus says before Abraham was, “I am.”


So when you repeat some sacred syllable like that, “I am” that which is the source of the word “amen” or “om” or “a-hum” or “allah” – any of these words – the same thing.


Then what happens is the sacred word interferes with the thoughts you’re having, the thoughts interfere with the mantra. They keep interfering with each other, and once in a while they interfere with each other so much that you fall into the gap. And that gap is your core consciousness, it’s your soul, it’s your connection to the mystery of existence. And when you bring your intentions there, your intentions become very, very powerful. So try this intention out for the law of attraction.

Celia II
Lo que más disfruté hoy fue la compañía, la vibra, y los OJOS de todas mis perramigas. Bendita la hora en que nos encontramos, que hasta las "jocoques" nos conectamos. Saludos! Luego les pongo referencias, reflexiones y todas esas jaladas que me gustan, pero por ahora me quedo con la alegría de haber estado allí con cada una de ustedes. Pasen la foto para subirla.
NAMASTE.
Celia II

CecyW comparte con las perras las experiencias de su viaje, en particular sobre el Museo del Terror...

El número 60 de la calle Andrássy út en Budapest, alberga un edificio pintado de gris, si levantas la mirada, vemos que al edificio se le ha agregado una especie de marquesina color negro, a ella se le han sacado las letras que forman el nombre de lo que esta singular casa representó para los húngaros en los años de 1944 a 1989... TERROR, a estas letras las acompañan dos símbolos... la cruz de hierro flechada (régimen nazi afiliado en Hungría) y la estrella (régimen comunista).

Cuando llegas a la casa (que está ubicada en una esquina ), puedes observar que hay miniaturas de fotografías pegadas en la fachada, debajo de cada foto hay un nombre y una fecha... la fecha de su ejecución.

¿Por qué escribirles del terror de otros países cuando en nuestro país estamos viviendo una ola de miedo que nuestra generación jamás llegó a pensar que sentiríamos?... quizás porque me dio esperanza, que es algo que a los mexicanos nos falta, coraje para salir adelante, para unirnos y hacer algo...

Desde que entras a este "Museo del Terror", te encuentras con videos testimoniales... gente muy vieja, ancianos que lograron sobrevivir a los dos regímenes. Aunque hablan otro idioma, el sentido de las palabras es universal... en uno de los videos podías entender una sola palabra: " ¿porqué, porqué, porqué?..."

A la entrada del museo hay un gran patio interior, ahí se exhibe un enorme tanque de guerra soviético y en la pared detrás de él, mosaicos de cientos de fotografías en colores plata y negro de rostros que ya no están, presos políticos que murieron en ese lugar. Esta casa era la sede de la policía secreta de los gobiernos nazi y comunista (AVO -ÁVH). Lo curioso es que esta casa está ubicada en una de las calles más queridas y alegres de la antigua Budapest - es decir, antes de la 2da. Guerra Mundial...(siniestro ¿no?)

Son muchas las sensaciones que tuve al recorrer este lugar, el museo está hecho para que sientas, pero ¿qué fue lo más terrorífico?... Al pasar de una sala a otra, de repente llegamos a un ascensor, era de cristales negros y no había otra manera de seguir más que meterte en él... ¡Qué bueno que sólo íbamos 4 personas! (mi papá entre ellas), porque al cerrarse el elevador, fuimos descendiendo muuuy lento, y mientras el elevador bajaba, una pantalla se encendió y comenzó un video. Era un testigo de las ejecuciones que se realizaban en el sótano. Detalló paso por paso una ejecución típica, lo bueno es que tenía subtítulos en inglés y puede escoger qué entender y qué no... lo que si comencé a sentir es claustrofobia, porque el elevador no terminaba de bajar y como era todo de cristal, podías ir viendo lo que aún te faltaba por llegar y mientras tanto te acompañaba la voz y la imagen de esta persona narrando AQUELLO...

Y por fin llegamos al lugar donde sucedieron tantas cosas... si ustedes creen que las paredes guardan los recuerdos y la energía de los acontecimientos ocurridos en cada lugar pueden entender lo que sentí... En este lugar ejecutaron al mismo tiempo a 229 personas participantes de un alzamiento en 1956. Durante más de 40 años este sótano sirvió para interrogatorios, sala de tortura y más ejecuciones. Aquí aprendí una palabra nueva: Gulag, esto es los campos de trabajos forzados, el lugar donde llevaban a los presos políticos. En este edificio se decidía el destino de éstos y su sentencia era llevarlos a Siberia y trabajar de por vida ahí. En estos campos murieron entre 4 y 7 millones de personas ¡Otro Holocausto! ¿se imaginan? y yo no sabía nada de esto.

Al final de todas estas galerías subterráneas hay dos salas... si entendí bien una la llamaron el salón de las lágrimas.... cientos de candelabros de hierro sosteniendo cada uno una vela y en las paredes miles de nombres... y en la otra sala una centena de fotos... ellos eran los "autores", una colección de los delatores y torturadores del sistema soviético y algunas de estas fotos no tenían fecha de defunción, es decir ¡todavía viven!.

Pero a lo que voy... cuando veía esas velas encendidas en memoria de todos aquellos que murieron en este país extraño para mí... dentro de esa oscuridad y tristeza, no sé porqué en el interior de mi cabeza, y - creo yo como un sistema de defensa- comenzaron los primeros acordes de esta canción..."Voz de la guitarra mía, que al despertar la mañana, viene a cantar su alegría a mi tierra mexicana ....." Esta canción vino a mí como un rayo de esperanza... todavía tenemos sol, todavía hay mañana, es para mí como un segundo himno nacional...

Leyendo en un muro lo que los húngaros escribieron en letras de acero... "nos dividieron, nos quitaron nuestras creencias, nuestra patria, nuestro libre pensar, sembraron la desconfianza dentro de nuestras familias a tal grado que los hijos delataban a sus padres, los hermanos a los primos, nos torturaron, nos llenaron de terror y nos callaron pero los vencimos!

Y pienso yo, si ellos pudieron ¿porqué nosotros no?, ¿porqué nosotros no? Somos más que nuestros delincuentes, somos más que nuestros políticos, no tenemos una casa del terror (aún)... nadie nos calla y somos libres... ¿porqué nosotros no?... Por nuestro México Lindo y Querido...

Celia II
Toda la semana me la he pasado leyendo a mis "opinionantes" favoritos, tratando de poner orden a mis percepciones tan diversas y encontradas sobre lo que vivimos durante los festejos del 15 de septiembre. Ya les comenté aquí mismo mi festiva y esperanzadora primera impresión. Pero luego vino la resaca y el reclamo justo de la cara oscura del festejo. Me he sentido triste y confundida. Por eso cuando por fin encuentro este viernes a mi favorito de favoritos Fernando Solana, me siento reconfortada, o al menos comprendida. Comparto con ustedes algunos extractos del artículo bicentenario de mi chamán-sensei. Sé que no es para todos los gustos pero concédanle el beneficio de la duda. A mi me fascina este tipo.


Son los dos modos de la realidad que se enfrentan: lo sustancial y lo efímero, lo inmediato y lo trascendente. No son modos opuestos pero así se perciben y la realidad colectiva es una percepción. No existen entonces los hechos sino las interpretaciones. Sigue siendo esa facultad nuestra más entrañable condición humana: el viático de interpretar los fenómenos que pasan, suceden, unos que surgen y otros que desaparecen.

Dicho lo cual, hablemos del desfile. Primero lo que es cierto: la ineficiencia gubernamental en los festejos, sus tontas obras inconclusas: una estela de luz, un parque, et al. El despilfarro inoportuno, irresponsable, provocador. La paradoja de una derecha allendista, iturbídica y maximiliánica en el gobierno, a la cual le corresponde celebrar un bicentenario cuyo discurso ideológico y montaje patrio —no su realización— es de izquierda radical: Hidalgo, Morelos, Zapata y Villa. El problema de los ritos que subsisten frente a las virtudes ya vaporizadas. La subordinación televisiva del evento a sabiendas de que la sociedad está teledirigida. La manirrota contratación de un australiano productor de espectáculos para la puesta en escena. Las frívolas declaraciones disneylandescas de una de las directoras nativas del show. Los sitios memorables ignorados, las promesas de conmemoraciones no cumplidas, las omisiones en la lista de huesos de los héroes patrios. Etcétera.

Pero hay otra semiótica posible, otra lectura de lo visto, alguna otra interpretación. Durante horas, un orden fantástico que sería efímero corrió gozoso y sorprendente por las calles de la ciudad. Imágenes significantes, múltiples, metáforas visuales y símbolos profundos del inconsciente colectivo mexicano, estéticas crepusculares a granel, como si el turbulento y vital imaginario histórico de la nación se hubiera manifestado en un gran teatro urbano. O para mejor explicación: la crítica política de lo real mexicano, del estado que guardan las cosas, efectuada por el teatro y las artes escénicas nacionales, por el talento de sus realizadores, por la entrega de sus participantes, por la creatividad de sus especialistas.

—Claro que sí es Benjamín Argumedo. El representante perfecto de los políticos mexicanos: todos chaqueteros— afirma Laura, divertida y pícara cuando platicamos del tema, del baboso escándalo mediático vacuamente oportunista, tan idiosincrásico.

Los símbolos aluden a algo más de lo que muestran. Los signos del festejo carnavalesco no deberían ser referidos sólo a ellos mismos, sino a la aparición de lo que la teoría del caos llama un “atractor extraño”, aquello que normará los sistemas en conflicto llevándolos a otra forma de relación: la misma morfología estética atractiva y extraña puesta en escena, que trasfunde y emulsiona las imágenes icónicas de la narrativa histórica, del somos como somos porque nos decimos que así somos. Es un caldero en el que hierven los avisos y mensajes provenientes de aquel lugar donde la alta fantasía llueve.

Un día, entonces, desfiló por las calles de la ciudad un pasado carnavalesco que visualmente contó a los espectadores el futuro siguiente. Por eso fue efímero tal suceso. Como toda anticipación, será comprendida cabalmente sólo cuando vayan llegando sus fechas ahora ignoradas. Tenemos arte, diría Nietzsche, para no morir de realidad.

Fernando Solana Olivares en Milenio Diario del 24 de septiembre de 2010. Leer completo aquí.


Celia II
Si tienen el ánimo y el tiempo, les recomiendo escuchar entrevista con mente receptiva y abierta.

Matthieu Ricard, considerado por los especialistas en neurociencia el hombre más feliz del mundo, concede una interesante entrevista a Piensa Índigo, y dice cosas que muy probablemente ya sabíamos o al menos las intuíamos, pero las dice de una manera diferente. Es claro y sobre todo práctico, a pesar de ser un personaje "místico", demuestra con argumentos lógicos y contundentes que es posible ser feliz aún en México.... ¿cómo ven perramigas?

Para ver la entrevista completa, sigan este link. Sólo vayan pasando las páginas desde la barra inferior (gris con números) para que puedan escuchar y leer mucha información interesante. Saludos y que lo disfruten!

Con especial dedicatoria para las Cecilias místicas (CecyW y CecyV)