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Celia II

Más del NO+ ,
intentando responder a Ivonne que pide información y a Mercedes que no está de acuerdo con el tono agresivo del BASTA...

Periódico La Jornada
Martes 11 de enero de 2011, p. 2

Artistas e intelectuales aplaudieron la campaña ¡Basta de sangre!, encabezada por el caricaturista Eduardo del Río (Rius) y el periodista Julio Scherer, que protesta contra la violencia en el país, misma que, en lo que va del sexenio, ha cobrado más de 30 mil víctimas.

Señalaron que es fundamental que la sociedad civil exprese, de manera enérgica, su rechazo a la política de Felipe Calderón que ha propiciado el clima de inseguridad y miedo que se vive en México, la cual calificaron deequivocada.

Los mayoría de integrantes de la comunidad cultural consultados consideraron que urge un cambio de estrategia en el combate a la delincuencia, sobre todo a través del apoyo a la cultura, no de las armas, así como la puesta en marcha de un proyecto político fuerte.

Aquí las palabras de quienes brindaron su opinión:

Fernando del Paso, (quién es nada menos que el autor de "Palinuro de México", del cual disfrutamos un fragmento en este blog)

No soy nadie para dar una receta que elimine o disminuya radicalmente la violencia, pero creo que es el resultado de fenómenos de largo plazo: la pobreza y la ignorancia, que existen desde la Colonia, pero que antes no se podían manifestar fácilmente.

¿Qué hacen esos 100 mil o más ninis, sin estudios o trabajo? Son fácilmente seducibles por el hampa. Así, al que no le gustaba el crimen, cuando lo comete y obtiene dinero le empieza a gustar. Sin embargo, la culpa no es sólo de este gobierno, la ignorancia y la pobreza no se crearon en un sexenio. Es algo que arrastramos. No es el régimen de Calderón, sino desde la Revolución e incluso antes. Y el cambio tiene que ser a muy largo plazo. Como dicen los ingleses: antes de que mejore el asunto se va a poner peor.

Si quieren conocer las opiniones de otros más, este es el link.

Celia II


* Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.
* Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.
* O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.
* Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
#
Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
#
# O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
# Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
* Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
* Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.
* También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente. "