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Celia II


Sistema de signos

ELITISMO PARA TODOSFernando Solana Olivares



Se mostró terco, se vio cansado, no fue su noche. López Obrador perdió el tiempo del debate con su obsesión sobre la mafia oligárquica, las citas históricas de López de Santa Anna y Lucas Alamán, con su aire advertidor y sentencioso, con su foto al revés. En lugar de hablar del país que ha recorrido, de lo que viene y no de lo que hubo, se perdió en un tema que lo parece dominar.
La monomanía es necesaria para atreverse a ser político, pero el éxito radica en ocultarla. O trascenderla en función del interés de los demás, algo quizá ingenuamente ideal. Convertirla en oferta política única es un error táctico cuando menos. Si el error es inercial, producto de una visión personal rígida, sucede inevitablemente. Si es funcional, una pérdida de energía, atención y reflejos en el tramo final de una campaña larguísima, López Obrador lo podrá enmendar. Si es parte del drama político que le toca representar, muy poco conseguirá hacer al respecto.
Peña Nieto hila, efectivamente, más de tres frases, pero no llega a veinte. Se apoya en muletillas verbales, en modos y lugares comunes ensayados ante asesores y espejos. Su condición de personaje actuando en una escena resulta patente, tanto como la de Vázquez Mota, mecanicidades electorales mediáticas diseñadas para vender el producto político que ofrecen. El maternalismo de una y los compromisos del otro se muestran poco convincentes y nada sustantivos. Apariencias dirigidas al mundo sensible del espectador moldeado por la televisión, y no al mundo de la compresión, de los conceptos, donde el ciudadano debería experimentar y decidir la política si la democracia fuese integral. No importa entonces qué se dice sino cómo se dice. Y ese cómo, siendo visual, está preestablecido.
Tan gastada luce la política mexicana que un recién llegado con un estigma de origen sorprende a la sociedad mediante un discurso distinto, exhibiendo el autismo de los políticos y su indiferencia ante los problemas nacionales. Aunque todo lo que diga Quadri, siendo pertinente como lo ha sido en mucho, por desgracia no consigue hacer olvidar que un voto para él es un voto para Elba Esther Gordillo, uno de los grandes esperpentos del horizonte político, cacica de la educación y del magisterio, lastre a remover en cualquier renovación mexicana.
Todo fue mediocre en el debate, y hasta la sensual y bella edecán, tan impropia de un acto así, tan inesperada, se volvió desagradable. El desangelado escenario, el rutinario formato, el hieratismo de la conductora, la aparición equívoca de un escote generoso y a continuación un torneo de vaguedades con pocos momentos rescatables, excepción hecha de Quadri, como se ha dicho, el lamentable representante de un falso y cuasi privado aunque formalmente legal partido político.
Los signos se interpretan de manera consensual. El sistema de relaciones es el que hace que los signos puedan significar. Ese sistema es un proceso constructivo, culturalmente concertado. De ahí que la muy citada definición de Eco sobre la semiótica, la disciplina que se dedica al desentrañamiento de los signos, afirme que estudia todo lo que puede usarse para mentir. En esa atribución de significaciones, la semiosis televisiva predominante en la campaña electoral induce sin cesar en el electorado la perspectiva de que López Obrador y su proyecto político no lograrán obtener la simpatía mayoritaria, que la elección presidencial está resolviéndose entre el PRI y el PAN, con una incuestionable ventaja para el primero, y que el cambio indispensable para este país consiste, paradójicamente, en la restauración de una hegemonía del pasado responsable durante décadas del deterioro nacional, del neoliberalismo salvaje que mediante desregulaciones, privatizaciones y disminución intencional del gasto público ha multiplicado la miseria y estimulado la insurrección del resentimiento social, responsable de la postración anímica y cultural del país, de su indiferencia ética y moral, de una alternancia a todas luces catastrófica para el interés común.
El sistema de interpretación de los signos está dictado, esencialmente, por la televisión, un medio cuya naturaleza (Habermas, Sartori, et al.) atenta contra la democracia pues la degrada volviéndola un espectáculo y así convierte a los ciudadanos en una audiencia. Pero nada es fatal ni permanente, porque toda batalla política es una lucha por la interpretación y el sentido de los significados: éstos siempre pueden cambiar.

Celia II

Hoy no es 1º de diciembre de 2011. Hoy es 1º de diciembre de 2012 y Felipe Calderón se prepara para hacer entrega de la banda presidencial. Son las seis de la mañana y él despierta tras pasar su última noche en la residencia oficial de Los Pinos. Una vez concluida la ceremonia, volverá a su casa, reconvertido en ciudadano común. Tras seis años de calamidades y fatigas, por fin dejará de ser el blanco de todos los reclamos y todas las insidias. Para él, al menos, la pesadilla está a punto de concluir.

No así, en cambio, para el resto del país. México, cuya historia acumula un sinfín de turbulencias, no había experimentado un período más negro desde 1968. Y, si sólo nos concentramos en las muertes violentas -más de 50 mil-, esta etapa ha sido la más infausta desde la Revolución. Seis años marcados por la destrucción y la venganza, las disputas y la sangre. Seis años que han provocado una fractura social sin precedentes.

Cuando Calderón consiguió participar in extremis en su investidura debido al acoso de las huestes de López Obrador -un energúmeno que en nada se parece al amoroso líder de hoy-, México era un país azotado por una feroz crisis de legitimidad, pero cuyo ánimo aún no se precipitaba en un pesimismo exacerbado. El futuro ya no lucía tan esperanzador como en el 2000, pero aún se conservaba cierto aliento de renovación y progreso. A fines del 2012, nada queda de aquel entusiasmo democrático. En apenas seis años, México se derrumbó en un caos sin precedentes.

El antecedente es claro: durante más de 70 años, el PRI construyó en el país un estado de derecho imaginario. Leyes e instituciones que en el papel resultaban modélicas, pero que en la práctica eran instrumentos supeditados a su control. Todos los organismos del estado funcionaban así, pero el sistema de justicia era el epítome de esta lógica piramidal. La corrupción de policías y jueces no era una desviación, sino un elemento indispensable del modelo.

La tragedia de Calderón es que, al emprender la "guerra contra el narco", no hizo sino exacerbar los vicios heredados del priismo que en teoría buscaba combatir. Ésta es la mayor debilidad de su estrategia: los narcos no eran el problema, sino un síntoma. Al empeñarse en combatirlos frontalmente, con herramientas torcidas, atomizó el campo de batalla, pulverizó el tejido social, acentuó las lacras del sistema -en especial la violación de derechos humanos, como demuestra el reciente informe de Human Rights Watch- y expuso al ejército a una desgradación irreparable.

Para justificarse, el Presidente no se ha cansado de afirmar que no podía hacer otra cosa. Que necesitaba combatir a los criminales sin detenerse a limpiar previamente el aparato judicial. Que él no iba a transigir con los delincuentes como el PRI. Por desgracia, el gobierno es el arte de lo posible, y ofrecer soluciones imposibles a problemas mal enfocados porque es moralmente correcto -más bien: ideológicamenteconveniente- no sólo constituye un acto de temeridad, sino el mayor yerro que puede cometer un político.

Pero, una vez que haya retornado a la vida civil, no debemos convertir a Calderón en nuestro chivo expiatorio. Todos los actores políticos comparten su culpa: el PRI, por incubar décadas de desigualdad y crimen, y por frenar cualquier intento de reforma; la izquierda, por concentrarse en su rencor y resquebrajar nuestra precaria vida institucional; y el PAN por avalar una estrategia que precipitó al país en esta sobrecogedora exposición a la violencia.

El saldo de estos seis años no puede ser más desalentador, mas negativo. Sin duda hay aspectos rescatables -la solidez macroeconómica, el seguro popular, la infraestructura carretera-, pero esta época no será recordada por estos avances, sino por una suma de cadáveres que alcanza las proporciones de una guerra civil.

Y es justo al hacer este inventario antes de liquidar al gobierno de Calderón cuando debemos darnos cuenta de la paradoja del momento. El PRI que se apresta a beneficiarse del descrédito del PAN es el mismo que construyó y avaló un sistema de justicia basado en el tráfico de influencias, las amenazas y los chantajes a los jueces y el contubernio de los policías con los criminales; el PRI que jamás emprendió un proceso de autocrítica y jamás se arrepintió de sus crímenes y sus mentiras; el PRI que, en estos seis años, bloqueó cualquier deseo de transformación.

Todos estos elementos deberían pesar a la hora de evaluar a los candidatos que se disputan la presidencia. Hoy por hoy, resulta intolerable escucharlos defender la fallida política de seguridad de Calderón, la supuesta tranquilidad previa al 2000 o lapresidencia legítima del 2006. Si aspiran a tener una mínima credibilidad, tendrían que distanciarse de una vez por todas de su pasado y confesar que ellos, sí, ellos, son corresponsables de este ciclo de desorden y muerte.

http://www.elboomeran.com/blog/12/jorge-volpi/

twitter: @jvolpi

[Publicado el 27/11/2011 a las 19:05]

Celia II

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A Francisco Segovia (Proceso 1805) le extraña mi adhesión al Movimiento que encabeza Javier Sicilia. No sé de dónde saca que, al hacerlo, pongo “mis barbas a remojar” por el influjo de los movimientos en el mundo árabe; o dónde leyó “acusaciones” mías a Sicilia; o por qué cree que mis artículos sobre Sicilia, publicados en Reforma, pretenden traer “agua al molino panista”. Sus elucubraciones no tienen que ver con mis ideas. No hay misterio en mi apoyo a Sicilia, y le explicaré por qué.

Apoyo a Javier Sicilia, en primer lugar, por solidaridad con el amigo en su dolor. Lo que ha vivido Javier es, sin hipérbole, una tragedia bíblica. Pero Sicilia está reescribiendo por su cuenta, con su vida y su ejemplo, el Libro de Job. Aquel personaje a quien Dios privó de sus hijos volteó su ira contra Él. En cambio Sicilia, sacando fortaleza de su fe –que es la fe fundadora de la espiritualidad mexicana– ha convertido la ira en acción cívica. Tengo claro que ni siquiera Sicilia, con su genuina alma franciscana, puede cerrar los ojos a la existencia del Mal, muchas veces irreductible. Pero entre el Bien y el Mal hay una amplísima zona gris. Creo que su palabra y actitud han movido muchas conciencias en esa zona, y moverán más.

Apoyo a Javier Sicilia porque la respuesta a su llamado ha sido espontánea, libre y muy sustancial. En unas semanas ha logrado un sólido liderazgo. No hay acarreos en quienes lo siguen y escuchan: hay un conglomerado social que está “hasta la madre” y ha decidido nombrar a sus muertos, externar su crítica a la política gubernamental (apresurada en su origen, irreflexiva en su estrategia, ineficaz en su desempeño) y buscar vías alternativas para encarar el estado de pasmo, temor y postración que él ha llamado de “emergencia nacional”.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que su Movimiento busca el fortalecimiento y la articulación de la sociedad civil. Sin esa participación no podremos recobrar la paz en las calles y las conciencias. La sociedad civil debe encontrar cauces de organización y expresión, y debe llamar a cuentas a los poderes, a todos los poderes: institucionales, partidarios, fácticos, mediáticos, empresariales, sindicales, eclesiásticos, etcétera.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que finalmente concebirá una posición realista frente al inmenso poder de la delincuencia organizada y el universo de lo ilícito. Proceso documentó en su número pasado muestras visuales y documentales irrefutables sobre la naturaleza de ese mundo. Encarna el Mal, y frente al Mal no hay tregua posible. Javier Sicilia deberá encontrar una narrativa política y moral sobre ese tema. Confío en que lo hará.

Apoyo a Sicilia porque su Movimiento se inscribe en una corriente de anarquismo cristiano que proviene de Tolstoi (inspiración de Gandhi), con la que siempre he simpatizado. Su estirpe es la de Iván Illich, aquel original pensador que vivió entre nosotros y cuyas obras nos dejaron una crítica perdurable a las desmesuras, convenciones, cegueras y torpezas de nuestra sociedad. Esa corriente se vincula con un sector de la izquierda mexicana que no proviene del tronco comunista sino comunitario, cuyas raíces se fortalecieron a partir de los años sesenta. Aunque la corriente cristiana de Sicilia es muy crítica de las posiciones liberales –las mías propias–, también es sensible a la diversidad y respeta la pluralidad. Con ella se puede dialogar, con ella se puede construir.

Apoyo a Sicilia porque creo que su Movimiento puede convocar a la reflexión nacional sobre el tema de la criminalidad en el plano teórico y las ideas prácticas. Es preciso repensar las raíces de nuestro actual predicamento y sus derivaciones filosóficas y jurídicas. Y es necesario también tener ideas concretas, discurrir acciones (simbólicas, jurídicas, mediáticas) que tengan un impacto profundo en México y, sobre todo, en Estados Unidos: nuestros muertos financian sus adicciones.

Apoyo a Javier Sicilia por un acto de coherencia elemental. Así apoyé al doctor Salvador Nava en la tenaz lucha cívica que desarrolló durante más de tres décadas contra el torvo caciquismo del PRI en San Luis Potosí. La Marcha de Sicilia, con la imagen de Juanelo en su camiseta, me recuerda esa otra Marcha de Nava, enfermo terminal pero lleno de esperanza democrática, a la Ciudad de México. Fue un honor estar con don Salvador. Es un honor estar con Javier. l

Celia II

Es el libro de Stéphane Hessel que ha sido la inspiración y el detonante en muchos sentidos de las protestas españolas de los últimos días.

Con 93 años, este diplomático francés, escritor y activista del progreso, ha inspirado a los jóvenes europeos, y con mucha fuerza a los españoles, bajo el lema de su libro: '¡Indignaos!'. dice El País Semanal.

Este chaval de 93 años apareció en el momento justo, con la palabra justa. Su único mérito ha sido recapitular. Colocar en alza valores que hoy están amenazados y que han costado años y décadas de lucha y sacrificio. Libertad, igualdad, justicia, legalidad, compromiso, derechos humanos. Palabras labradas a base de sangre y fuego, en su caso no con demagogia barata. Porque Hessel tiene sus razones para indignarse cuando vislumbra la amenaza de verlas desaparecer.

Ahora amenza con sacar un nuevo libro:
El nuevo libro se titula precisamente Comprometeos. Es el paso moral siguiente a la indignación. Nadie puede molestarse por que el prójimo se comprometa con algo.

Interesante para intentar comprender lo que está sucediendo hoy en le mundo europeo, que además se relaciona de muchas maneras con lo que nos está pasando a nosotros aquí. Pueden leer la entrevista completa aquí.

Celia II
No, no es Culiacán amigas, tampoco es el hotel de las quinceañeras en la salida norte. ¡Es París!

Tampoco nos copiaron, en realidad fue una idea que nació allá y que nosotros humildemente replicamos. Otra vez gracias y felicidades por su solidaridad y compañía. Ganamos tod@s.


Pueden leer las anécdotas del episodio aquí. Está sensacional!
Celia II
El mejor resumen y la mejor reflexión que he escuchado respecto a la Marcha del 8 de marzo y sus consecuencias. Busquen un espacio tranquilo y dense un rato (está largo) para ver este programa de canal Once "Espiral". Que sucedió, que sigue, quienes están y quienes no están, que ha dicho el presidente y otros representantes del gobierno mexicano, etc.

Incluye visiones alternativas y voces sensatas que no había escuchado antes, y además responde a muchas de las dudas que yo misma y otras de ustedes han tenido. Aclara y transparenta el ambiente, pero sobre todo ayuda a entender como el camino de salida del caos está solo en la unidad de todos los distintos. No tenemos que estar de acuerdo en todo, pero si tenemos objetivos comunes claros y lo suficientemente grandes para convocar a la mayoría, entonces ya ganamos la mitad de este sueño de México que yo sé que en el fondo todas compartimos.
Celia II
1. Somos ciudadan@s informad@s.
2. No aceptamos las violencias como un destino.
3. Construimos entornos de vida y PAZ.
4. Nos formamos para ser constructores de PAZ.
5. Nos unimos para crear un mundo mejor e impulsar una cultura de PAZ.

Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, INCIDE Social, A. C., es una asociación civil sin fines de lucro, constituida por personas con experiencia en el ámbito académico, la investigación y el activismo civil, que decidieron organizarse para promover una serie de valores y principios que compartían respecto de la democracia, la justicia, la responsabilidad social del Estado y la participación ciudadana. La organización realiza trabajos de investigación, capacitación y articulación y participa en promociones de incidencia en política pública y visibilización de agendas de la sociedad civil.

Emilio Álvarez Icaza, experimentado y reconocido luchador de los derechos humanos, recomienda conocer y practicar estos 5 compromisos promovidos por INCIDE Social. Estos compromisos fueron compartidos a través de volantes durante la Marcha Nacional por la PAZ del 8 de mayo pasado.

En nuestras familias, en nuestros círculos de influencia, ¿ya los practicamos? Revisa las descripciones de cada punto con más detalle aquí.
Celia II
Hablemos y difundamos el siguiente paso. Son 6 las EXIGENCIAS del movimiento ciudadano:

1. Exigimos verdad y justicia.
2. Exigimos poner fin a la estrategia guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana.
3. Exigimos combatir la corrupción y la impunidad.
4. Exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen
5. Exigimos la atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social.
6. Exigimos democracia participativa, mejor democracia representativa y democratización en los medios de comunicación.

Este es el resumen de las exigencias ciudadanas que serán planteadas, y cada una de ellas se desglosa específicamente en acciones concretas. El documento es claro y está bien fundamentado. Pueden leer la estrategia completa aquí.
Celia II
Marchamos por la indignación, por la rabia, por le miedo, por la sensación de desamparo. Marchamos ayer por la paz y con un grito de viudas, de madres y padres que perdieron a sus hijos e hijas. Marchamos para entender o intentar comprender lo incomprensible, caminamos contra la muerte y sus sicarios, contra la traición del Estado y sus secuaces, contra la indiferencia social y la pobreza. Marchamos para volver a sentir el país en nuestras manos, para creer que tenemos remedio, más allá del remedio político, el de la unión y la solidaridad por una misma causa. Pero también hay quien marcha para mañana volver a su silencio, a su abulia, a su victimización perenne, a culpar a los otros de sus males.

Pocas cosas generan tanta energía colectiva como las marchas. Estuvimos, codo a codo, cada cual cargando sus sueños y esperanzas, compartiendo silencios y consignas por la paz y tenemos la certeza de que al menos la soledad no tiene cabida entre estos miles de hombres, mujeres, adolescentes, niñas y niños. Parecemos, por unas horas acaso, un país cohesionado por una misión colectiva. Eso lo sabremos al volver a casa, mañana y la semana que viene, y en dos meses, cuando nuestras acciones cotidianas demuestren si lo que exigimos hacia fuera, es lo mismo que somos capaces de exigir hacia dentro, en el hogar y en nuestro hacer diario, si pagaremos el costo de la congruencia.

Lo que sabremos, luego de la emoción de la marcha, es si estamos tan obsesionados como lo está Calderón, si creemos que hay soluciones fáciles y rápidas para problemas ancestrales. Si nos autoengañamos, como el presidente, diciendo en silencio que si atrapan al Chapo y a Lazcano la guerra terminará y los criminales quedarán abatidos y entenderán quién manda.
Nada cambiará si no entendemos que somos un país en que permea el egoísmo, uno de los menos comprometidos con sus propias comunidades. Un país de mártires que vive aterrado del disenso; un país chismoso que vive temeroso del conflicto, tal vez porque nadie nos enseñó a negociar esos conflictos ni nos mostró que la democracia no está en el Congreso y las urnas, sino en las calles y los hogares, y que se fortalece cuando los grupos diferentes son capaces de informarse, debatir, disentir y seguir conviviendo con acuerdos pacíficos.

Mientras millones se quejan del hacer de otros y otras, las ONG que rescatan a infantes, a huérfanos de la guerra, se quedan sin recursos porque muy poca gente ha comprendido que allí está el cambio de fondo. Mientras las sobremesas del país se abocan a un quejumbroso discurso contra los políticos que nada hacen por los millones de adolescentes adictos a las drogas, sólo uno de cada 10 mil mexicanos dona algo para organizaciones expertas en adicciones. Nunca como ahora los grupos de Alcohólicos Anónimos, sin fines de lucro, tuvieron tanta demanda de ayuda y tan pocos apoyos para pagar renta, luz y agua. Nunca como ahora los refugios para mujeres y menores maltratados vivieron tantos problemas económicos y falta de solidaridad comunitaria. Sólo ahora que hay crisis nacional por la violencia evidente, ha quedado claro lo poco hábiles que somos para hacer un trabajo comunitario que no se convierta en sacrificio heroico.

Sabemos que el Estado ha fallado. Que esta guerra es el cáncer que develó otras enfermedades ancestrales en el cuerpo de esta patria dolida. Cada vez hay más gente de clase media alta armada, dispuesta a asesinar a su enemigo, en lugar de comprometerse a participar en acciones colectivas, formar parte de consejos ciudadanos supervisores de los cuerpos policiacos. Cada vez hay más que aseguran que no votarán porque los partidos políticos son una basura, pero a cambio de su voto nulo no dona dos horas a la semana para una organización comunitaria que rescate adolescentes en situación de riesgo. La excusa del miedo es una útil coartada para esta complicidad pasiva que ha regado tanta sangre, tantos muertos, tanta ira. Mañana sabremos si la marcha es útil para construir futuro.

Lydia Cacho en El Universal del lunes 9 de mayo, por sugerencia de CecyP.
Celia II
Otra característica importante de lo sucedido ayer es el planteamiento de un conjunto de propuestas que constituyen un plan de trabajo que va más allá del importante, pero insuficiente, hecho de caminar y protestar.

La movilización nacional tiene ahora un programa que ahonda en las causas de la crisis actual y no se queda en la relatoría de desgracias individuales o grupales o en la promoción o aceptación de discursos oficiales o reuniones de elite.

La marcha de ayer fue un primer paso, pero evidentemente hay un largo trecho por recorrer. Vertebrada por ciudadanos en buena parte cargados a la franja izquierda de la cuadriculación política e ideológica, la marcha de la poesía combativa ha tenido el mérito de incorporar a jóvenes y clases medias con poca proclividad a lo político (e incluso, con diversos matices, repelencia a esa actividad).

Pero en esa pluralidad volátil radica a la vez uno de los nudos que a futuro pueden debilitar e incluso inutilizar lo hasta ayer ganado por esta insólita movilización sin liderazgos fuertes o carismáticos, con un dolido padre, periodista y poeta, como figura central y con la participación consejera de sacerdotes demostrando compromiso social.

Astillero - Julio Hernández - La Jornada de hoy.
Celia II

Acompañado por familiares de niños, jóvenes, mujeres y hombres asesinados en distintas partes del país, el poeta Javier Sicilia emprendió la Marcha Por la Paz y la Justicia, que llegará a la capital mexicana este próximo domingo 8 de mayo. Cerca de 500 personas iniciaron esta movilización desde Cuernavaca, Morelos, donde Javier Sicilia se dirigió así a la clase política del país:

“Entonces si le pedimos a la clase política, y bueno al presidente de la República, que entienda que estamos buscando el bien de la Nación. Se llama Marcha por la Paz, pero con justicia y dignidad, una paz basada en la violencia, basada en el temor, basada en el horror, no puede ser paz”.

La Marcha por la Paz y la justicia está convocando a miles de mexicanos para que se movilicen paralelamente en distintas ciudades dentro y fuera del país.

Celia II
Queridísimas perras (y xolos) como ya habrán notado, este blog literario está totalmente contaminado y siento que les debo una explicación.

La literatura es nuestro tema, nuestro punto de reunión y nuestro gran amor compartido. Sin embargo, ya hemos visto como en cada reunión los comentarios apasionados y muchas veces indignados de nuestra situación como país nos acaban consumiendo la mayor parte del tiempo. Por otra parte, compartimos la creciente inquietud y malestar de no saber como convertir ese coraje en manifiesto y sobre todo en acción.

Siento honestamente que aquí hay una oportunidad muy valiosa de unirnos a acompañar algo más grande que surge de la convicción y el empuje de gente buena y pacífica que propone después de haber sido profundamente lastimada por la violencia. Javier Sicilia ha perdido a su hijo en este torbellino y como madres sensibles, seguramente nos solidarizamos con él porque entendemos lo que eso puede significar en una familia. Cómo Sicilia ha habido muchos en este México que se desangra, y amigas, desgraciadamente habrá muchos más.

No esperemos a que nos bese el diablo para actuar en consecuencia. No permitamos que este monstruo de muerte se acerque más a nuestros hijos, a nuestras familias, a nuestros amigos.

Esto es importante. Cedamos un poco de nuestras vidas cotidianas, de nuestra zona de confort, al compromiso honesto y dedicado a una verdadera causa social por la NO VIOLENCIA.

Sinaloa por la Paz es el nombre del grupo coordinado por Alez López, un jóven de Deltateatro, y tiene su blog que ya es nuestro preferido (primera etiqueta de arriba). Yo ya me anoté, y les confieso que con la esperanza de estar ahí como perra, como vocera de un grupo.

Somos mujeres en plenitud de edad y de sabiduría (¡SI! ESO SOMOS) privilegiadas en muchos aspectos, de formación cristiana, de temperamento independiente y crítico, que por diversas causas acabamos asentándonos en este estado, en esta ciudad de Culiacán. ¿Qué estamos sembrando en ella más allá de nuestro círculo íntimo, o de nuestra intervención en "sociedad"?

Las invito a reflexionar, para encontrar cada una su forma y su espacio, pero que sea para actuar como grupo y encontrarnos proponiendo y haciendo, como Lulis y Helen en las Misiones, como las cuentacuentos, como las perras marchantes que acompañaran a esta mega manifestación en todo el mundo con su granito de arena culichi.

Las quiero mucho amigas, son de muchas maneras mi espacio vital; intelectual y emocionalmente hablando, y quiero pensar que encontraremos el modo de caminar juntas por muchos años y dejar huella como perras, aunque sea modesta, pero dar un poco de las muchas bendiciones que hemos recibido.

Por supuesto que nunca nos quitaremos el vicio de la lectura (¡Dios nos guarde!) y que ese seguirá siendo siempre el ojo del huracán perruno, pero me atrevo a robarme un cacho de blog para dedicárselo a la reflexión ciudadana que tanta falta nos hace.

Ojalá que se me cumpla mi mas oscuro deseo de tenerlas a todas en esto, ojalá que se me conceda el deleite de vernos juntas, con familias y amigos, el domingo en esta gran tertulia ciudadana. Consulten "Sinaloa por la PAZ" constantemente porque ya estamos trabajando duro en el evento. Conéctense y pónganlo también en sus favoritos.

Nos vemos HOY jueves 5 en Buena Mesa a las 6pm para ponernos de acuerdo y de ahí nos vamos a ver a Eugenia León a la Plazuela Rosales. Un abrazo.
Celia II

Caminar como expresión de una determinación moral y material, de la firmeza de un objetivo: no dejar pasar más la raya de la “frontera moral” nacional en lo inhumano y violento, caminar como sinónimo de un hartazgo y dolor ya insoportable ante una guerra civil (Montemayor dixit) que nunca aprobamos, precisamente, la sociedad civil.

La acción consiste en una marcha-caminata de cuatro días (5 al 8 de mayo) al corazón de la nación mexicana, al centro de sus poderes, al zócalo-Tenochtitlan. Largas y muy simbólicas caminatas ha habido muchas: la de la sal de Gandhi, la de los comunistas en China, la del millón de Luther King, la de César Chávez a Sacramento, la de la Minga colombiana, la de la Dignidad del Dr. Nava, la del Color de la Tierra de los zapatistas… Pero no se trata sólo de una marcha de Cuernavaca al DF, sino marchas y acciones paralelas noviolentas en muchas ciudades del país y el mundo, que ayuden a crear una gran presión social. Esta movilización es importante para crear un estado de agitación y reflexión colectiva continua durante esos días en todos los rincones del país, que, como bola de nieve social, vaya ampliando una gran columna de la protesta y propuesta nacional que avance desde Cuernavaca, y otros cientos de puntos de nuestro territorio, como una marea de la dignidad y la firmeza de la sociedad civil nacional bajo el lema de “Estamos hasta la madre. ¡Alto a la guerra! Por un México justo y en paz”.

En cada uno de los días de la marcha se irá corriendo la voz en los rincones del país: “Ahí va la ‘bola’ hacia el DF”, similar expectativa a la que sucedió en la marcha gandhiana de la sal, en la medida que avanzaban los días y la gente decía ya están cerca, qué pasó hoy…Será un levantamiento nacional de la indignación moral. Así, a partir del asesinato de Juan Francisco y sus amigos, la sociedad civil está pasando del terreno de la solidaridad al de la lucha, pues los cuerpos están en una situación distinta, ya que todos hemos podido visualizar más de cerca nuestra porpia vulnerabilidad. Se “tocó” a la clase media, y entonces la gran determinación de ese cuerpo agredido hizo que ésta y los demás sectores salieran masivamente a la calle, sobre un piso de gran hartazgo social. La muerte de estos jóvenes significó la acumulación de las 40 mil muertes que permanecían en el silencio, la amenaza, la vergüenza y el terror. Esta convocatoria significó la ruptura de ese terror y la posibilidad de que el dolor social se hiciera acción colectiva.

Javier Sicilia ha insistido también en que sea una marcha-caminata de silencio. El silencio es un arma moral y noviolenta que habla, no es el “silencio de los sepulcros” sino el grito de indignación de los vivos que luchan para que no haya más sepulcros inútiles. No se trata de un silencio pasmado, aterrado, sino activo de lucha. Es un silencio incluyente que une, que ayuda a escuchar y organizarnos, a tomar conciencia de la catástrofe o emergencia nacional en que nos hallamos, una señal de luto por el piso de sangre de 40 mil muertos sobre el que todos caminamos en México. Un ejemplo reciente en nuestra historia de un silencio combativo y esperanzador es el de las comunidades indígenas autónomas chiapanecas desde el 2003.

A este silencio va unida otra idea central: la búsqueda de la verdad. Gandhi llamaba a la noviolencia justamente “la fuerza de la verdad” y eso es lo que gran parte de la sociedad mexicana está buscando: saber la verdad. ¿Por qué hay 40 mil muertos, 10 mil huérfanos y 250 mil desplazados sólo en Juárez, miles de desaparecidos y el gobierno habla de paz? ¿quiénes son los asesinos de los 4 jóvenes de Cuernavaca, de los 6 miembros de la familia Reyes, de Marisela Escobedo y Susana Chávez, de los 16 jóvenes de Salvárcar, de Beti Cariño y Jiri, de los 48 niños de ABC? ¿por qué se destinan 6 veces más fondos a la guerra que al combate a la pobreza si hay 8 millones de jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar? ¿por qué no se ha enfrentado seriamente el lavado de dinero y la autonomía del poder judicial?

Por otro lado, en la historia siempre las masas han tenido la capacidad de identificar símbolos, objetivos claros y sencillos, posibles de alcanzar en parte en un tiempo cercano. Dos símbolos clásicos de grandes marchas han sido la sal en la India (marzo 1930) y la tierra en la zapatista (2001). En estos momentos el símbolo es otro: los muertos y desaparecidos. Iremos a la marcha con los nombres de los muertos y desaparecidos de cada estado, con sus fotos, para “visibilizarlos”. Por eso, marcharemos juntos, vivos y ‘muertos’, para exigir paz, verdad con justicia y dignidad.

Extracto tomado de la "Red por la Paz y la Justicia", cuyo enlace aparece también en las etiquetas de arriba de nuestro blog. Pueden leerlo completo aquí.

Celia II

En la lista de eventos programados para este 8 de mayo en México y el mundo. Está en blanco!!! Si no me creen, chéquenlo aquí. (Agregué el link al blog de la "Marcha Nacional del 8 de mayo" en una de las etiquetas de arriba en nuestro blog.) Sé de amigos mexicanos y culichis en Barcelona, en París, en NY y hasta en Alemania que se están organizando... y acá NADA???

TENEMOS QUE HACER ALGO.

Contacté por fin al grupo de Alez López gracias a Carolina, prima de Dora. Habrá una reunión el miércoles en el ágora Rosario Castellanos del ISIS (antes DIFOCUR) para aportar ideas y definir estrategias. Yo iré a la reunión previa y hablaré en nombre de las Perras.

Lulis, GracielaB, Pilar, CecyV y GracielaV ya dijeron que quieren participar. Sinceramente espero contar con el apoyo de todas las demás. Si alguna vez pensé en pedirles apoyo solidario, este es el momento amigas.

Solo 3 cosas:

  • Marchar juntas el 8 de mayo, de blanco y en silencio.
  • Participar con los "sobres vacíos"
  • Invitar a participar a las personas que realmente nos importan

Se trata de hacer una declaración manifiesta del país que queremos, pero que nos hemos dejado arrebatar. No dejemos pasar esta oportunidad histórica. Paz, Libertad y Tolerancia para los mexicanos de hoy y para los de mañana.
Celia II
Mis muy queridas perras y amigos que nos honran con sus visitas: En respuesta a las muchas inquietudes por hacernos oír de alguna manera honesta, pacífica y organizada, pero también contundente, me he atrevido a proponer al grupo para participar en "Sobres Vacíos", idea de un grupo de mexicanos en el extranjero. Aquí tienen la explicación (también hay un link a NAR en la columna de blogs que seguimos).

Como no podremos vernos antes de la marcha del domingo 8 de mayo, les ruego a las interesadas en participar que nos pongamos de acuerdo para vernos el jueves 5 por la tarde, puede ser en mi casa, a la hora que más les acomode, yo no trabajo ese día. Por favor lean de que se trata y si les late lo hacemos juntas, es decir, vamos a la marcha (de blanco y en silencio) y después vamos a depositar las cartas al correo. Anímense amigas, creo que es importante, por nosotras, pero sobre todo por nuestros hijos.

Queridos amigos,
un grupo de mexicanos en París nos convidan a unirnos a un movimiento internacional por la paz. Ésta es su propuesta. Y desde Nuestra Aparente Rendición los convidamos a unirse a ella y mandarnos los horarios y los lugares en los que cada uno de ustedes tienen pensado convocar sus encuentros en cada uno de sus lugares de residencia. Súmense, manden datos para que otras personas puedan unirse. ES IMPORTANTE.
Nos dicen:

Ayúdanos a recordar a las víctimas de la violencia en México transformándolas en cartas de paz.
Es muy fácil:
  1. Toma un sobre blanco, vacío.
  2. Recupera una víctima a partir de la lista en http://www.niunomas.org.mx(de preferencia una que nadie más haya elegido)
  3. Escribe a mano, en el espacio reservado al remitente, el nombre o las señas particulares de la víctima en caso de que ésta no haya sido identificada aún.
Ejemplo:
Erick Pichardo Pineda (16 años). Ejecutado por arma de fuego en el patio de su casa en Jiutepec, Morelos, el 18/sep/2010.

  1. Escribe, en el espacio reservado para el destinatario: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa
    Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
    Residencia Oficial de los Pinos Casa Miguel Alemán
    Col. San Miguel Chapultepec.
    C.P. 11850. Distrito Federal
    MÉXICO
  2. No pongas ningún contenido en el sobre. No escribas ningún tipo de consigna ni insulto en el sobre. Los muertos por violencia, del bando que sean, son faltantes para la sociedad. El símbolo de ese faltante es un hueco, un sobre vacío: una silenciosa carta de paz.
  1. Envía el sobre desde tu oficina de correos más cercana.
  1. No olvides actualizar las columnas LUGAR DE ENVÍO y FECHA DE ENVÍO en la lista de http://www.niunomas.org.mx con el lugar y la fecha de envío. Estos campos nos sirven para saber qué víctimas ya han sido elegidas.
  1. Para construir un mural de con nuestras cartas de paz es importante que le tomes fotos a tu sobre (o al acto de envío postal). Envíanos las fotos a accion.sobre.vacio@gmail.com. Las subiremos al álbum de fotos en línea http://www.flickr.com/photos/accionsobrevacio/"
  1. Difunde este mensaje entre tus conocidos. Manda TODOS los sobres que puedas. Gracias.
Y nosotros añadimos: manden por favor, los horarios en que van a hacer esta (u otra) acción colectiva por la paz el día 8 de mayo. Estén donde estén: informen, participen, acudan.
Celia II
Este texto se publicará en Viernes de Dolores, cuando el país vive su propia crucifixión. El horror nacional crece y se desborda. De pronto ninguna teoría es capaz de explicarlo por entero y las palabras lucen gastadas para narrar su atroz dimensión. Sólo se sabe que la degradación del lenguaje, su empobrecimiento, también proviene de una ausencia de sentido ante la deshumanización colectiva cada vez más patológica que aceleradamente viene sucediendo entre nosotros. ¿Cómo se explica el que un grupo criminal mate sistemáticamente a varios cientos de personas que pasan en tránsito por su exterminadora y cruel aduana, que esclavice a otras reclutándolas contra su voluntad y que secuestre a las restantes para pedir rescate por ellas como si fueran viles mercancías?

Lo concomitante en tal fenómeno es parte estructural en esta hipócrita guerra putrefacta desde su origen contra el crimen organizado: las complicidades federales, estatales y municipales, las connivencias policiacas con los mafiosos, el silencio oficial protector y la participación directa de servidores públicos en su desalmada encomienda, el maltrato y las amenazas a los parientes de los desaparecidos, cuestiones que revelándose llevarían a descubrir otras muchas fosas rebosantes de escarnecidos cadáveres y acaso campos de concentración llenos de quienes han sido detenidos por una maligna y facciosa voluntad.

¿Cómo se le llama a hechos así? ¿Genocidio sistémico? ¿Holocausto selectivo? ¿Tribulación generalizada? ¿Degradación multitudinaria? ¿Siega histórica? ¿Delincuencia idiosincrática? El lugar común diría: pérdida de valores, y tendrá razón parcial aunque no vaya más allá de un lamento mecánico y por ello ignorante de que la sociedad mexicana, debido a razones educativas, políticas y económicas, nunca ha superado en su desarrollo moral colectivo el intercambio instrumental, aquella orientación premio-castigo propia de la niñez y la adolescencia, inaplicable ahora por la venalidad generalizada del sistema, y no se ve cómo podría transitar colectivamente hacia la etapa de las convicciones morales autoasumidas, esa condición adulta de una sociedad.

Entretanto, el narcotráfico es sobre todo un problema de salud pública y de mercado, como ha señalado Javier Sicilia, este líder moral surgido repentinamente desde el fondo del dolor mexicano, legitimado no sólo por su pérdida filial sino por su obra reflexiva, por su vida misma se podría decir. ---Y además es poeta ---afirmó una de mis alumnas cuando en clase hablamos del tema de las formas con que lo real se manifiesta entre nosotros estos días viacrúcicos. El tema del fatalismo trascendente, cuando las cosas ocurren por una causa inevitable.

Es tan simple como estúpido: en toda guerra un bando vence al otro, o bien los contendientes quedan tan extenuados que deciden abandonar la disputa. La guerra calderonista contra las drogas, que hasta hoy se ha perdido, durará cuando menos siete años más según el maleante tartamudo que dirige la oscura e ineficaz secretaría de seguridad pública. Su intención obvia es hacerse imprescindible en el próximo sexenio y así obtener impunidad. Pero la cínica afirmación no se sostiene con evidencias: continúa sin sancionarse el capital económico del crimen organizado, el cual ingresa al sistema y nutre su adicción financiera; la corrupción y la impunidad ante la ley son casi absolutas; las policías están al servicio del narco. Los dos bandos resultan asimétricos y, a menos que la represión se convierta en una exterminación total, como es hoy (o peor) será mañana.

El punto vital de mi enemigo es mi propio punto vital, enseña uno de los proverbios del Go, juego oriental de estrategia. Si las drogas son el punto vital de esta malhadada guerra, que entre todas sus aberraciones hace culpables a las víctimas, a los adictos, deben ser legalizadas por los estados nacionales (o lo que queda de ellos) para lograr la derrota del enemigo. Ilegalizar es criminalizar, como lo demuestra la historia una y otra vez.

Mientras esto llega, si llega al fin, continuará la explosión de odio violento y resentimiento social que asola a nuestro crucificado país, pues tal es un mero efecto de diversas causas seculares sintetizadas en una principal: la desigualdad infame.

Hiperpolítica, en suma, es ir más allá de la política habitual, la que busca el poder formal y su reproducción constante, para restablecer el sentido de lo humano en medio de la barbarización general. Y comienza cuando una sociedad decide salir a las calles para manifestar su fuerza mayoritaria, organizarse horizontal y localmente con el objetivo de resistir ante el mal, pensar grupalmente para comprender la naturaleza verdadera y no sólo verosímil de los fenómenos perversos que la amenazan, hacerse a sí misma desde el dolor sufrido para prescindir de las mediaciones ideológicas que la han mantenido sujeta al miedo y a su semiótica feroz. Hiperpolítica es disponer que la opresión del horror se ha terminado y que debe lucharse contra él tanto desde la individualización como desde el compromiso social. Hiperpolítica es una cultura común del despertar que se constituye aceptando la deuda con lo mejor del pasado humano y la responsabilidad con el futuro. Nunca es un asunto privado sino público, aunque resuelva privadamente el dilema ontólogico “yo-tú”. Conduce a un estado que se denomina “disponibilidad”: salir de uno mismo para buscarse y reconocerse entre los otros. Hiperpolítica es la construcción inteligente de otra libertad posible. Es un sentido distinto del “como si” habitual.

A propósito de nuestro Viernes Santo Católico, Fernando Solana nos regala una reflexión, si bien apocalíptica como es su estilo, llena de verdades e intuiciones que estimulan y provocan sentimientos e ideas. En Milenio Diario de hoy.
Celia II
Los tres mensajes principales que salieron desde Cuernavaca, mediante la voz de Javier Sicilia, tienen distintas implicaciones y destinatarios. Veamos cada uno:

1. RENUNCIA: “Los más de mil crímenes sin resolver (…) me hacen, a nombre de la dignidad ciudadana, exigirle a Marco Antonio Adame –gobernador de Morelos-, a Miguel Ángel Rabadán –presidente municipal de Jiutepec-, a Nereo Bandera Zavaleta –presidente municipal de Temixco-, a Manuel Martínez Garrigós – presidente municipal de Cuernavaca-, a los integrantes del Congreso –los partidos políticos saben quiénes-, que renuncien inmediatamente a sus cargos”. Se abre así un proceso de presión política, que dados los antecedentes en esa entidad (Carrillo Olea y Estrada Cajigal), se antoja una ruta compleja para el gobernador y los presidentes municipales. En semanas venideras veremos hasta donde se llega.

2. REUNIÓN: “Convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el Zócalo de la ciudad de México (…) Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz, el 5 de mayo, para pernoctar el 7 en La Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra el Centro Cultural de la UNAM y salir el día 8, a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los Poderes de la República –el Zócalo capitalino- (…) Vamos a ir caminando en silencio, para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor”. Se invitó a que desde otros estados se llegue al mismo punto y se estableció que lo único que se llevaría como símbolo será una bandera nacional que nos identifica y une a todos. La cita está hecha. La sociedad civil ofrece así una nueva oportunidad.

3. REFUNDACIÓN: “Vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, que han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, que han defraudado nuestra confianza, y que han puesto al país en estado de emergencia nacional, a que firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la Nación (…) este pacto debe ser firmado en el centro de la ciudad más dolida entre las dolidas: Ciudad Juárez, Chihuahua”. Este pacto tiene también como destinatarios a los ciudadanos y da la posibilidad de que el dolor no se convierta en odio, sino en amor y lucha por la justicia. Más adelante se darán a conocer los términos de este pacto.

Recogido del artículo de hoy que escribe Emilio Álvarez Icaza (defensor de los derechos humanos) en El Universal. Pueden leerlo completo aquí.

Que las vacaciones próximas nos inviten a reflexionar. Descansemos, pero no olvidemos nuestros compromisos, y sobre todo, compartamos el mensaje: "queremos paz y nos la vamos a ganar".